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Posiblemente, Mulholland Drive y The Straight story sean las dos películas con menos puntos de unión de la filmografía del genuino David Lynch. Por una parte, en The Straight story (1999) Lynch hace gala de una sublime sensibilidad. Tras las inquietantes Corazón salvaje o Carretera perdida, Lynch pisa el freno a fondo, cambiando el coche por el cortacésped. El director detiene su analítica mirada en una historia lineal, simple y nada truculenta. Todo lo contrario podría decirse de Mulholland Drive (2001), en la que abandonó estas efímeras inclinaciones bucólicas y sensibleras para adentrarse de nuevo en el mundo de lo onírico, lo enrevesado y lo frenético.
Tanto en The Straight story como en Mulholland Drive se nos narran historias de amor, sin embargo, el tratamiento del mismo es radicalmente diferente. En la primera, el amor sirve al protagonista para dejar atrás no sólo su casa y su entorno habitual, sino también su orgullo. Así pues, el anciano Alvin emprende un viaje a bordo de su cortacésped, tan rocambolesco como puede ser el de El tren de la vida, en busca del amor latente y olvidado de su hermano. Igual de reseñable merece ser el amor que Alvin siente por su hija y ésta por él. La familia se presenta a lo largo de toda la película como un valor de vital importancia, no sólo en el caso de Alvin, sino también en los de aquellas personas con las que éste topa durante su viaje.
En Mulholland Drive, sin embargo, el amor es tratado de un modo más trágico, pasional, y perturbador. Así como en The Straight story éste desemboca en felices desenlaces y reconfortantes situaciones, en Mulholland Drive el amor lleva a la locura y el desequilibrio de quien lo padece, presentándose no ya como algo agradable sino como la fuente de todos los males. También la familia es tratada aquí de un modo distinto, pues no es la solución como en The Straight story sino el problema. Para Diane su familia es un tormento insufrible, una presión, una carga físicamente ausente pero constante frente a la que debe luchar.
Las interpretaciones son en ambos filmes extraordinarias, de un nivel sublime a pesar de la grandísima dificultad de los papeles.
La banda sonora está compuesta en las dos películas por Angelo Badalamenti. En ocasiones intrigante, otras soporífera, otras desafortunadamente molesta, extraña las más de las veces.
Un aspecto a destacar es también el entorno en el que los hechos tienen lugar. Mientras en Mulholland Drive los exteriores brillan por su ausencia, en The Straight story lo que prácticamente no encontramos es interiores. En esta última película se suceden series de hermosas tomas aéreas con formidables paisajes typical America. En Mulholland Drive, por el contrario, el uso de los interiores colabora a acrecentar la sensación de misterio, dramatismo y angustia.
En esta ocasión, si tuviera que decidirme por una de ellas, me decantaría, quizá, sin desmerecer la tortuosidad y sorprendente originalidad de Mulholland Drive, por la contenida emotividad y asombrosa sencillez de The Straight story; genial juego de palabras el del título, por cierto ;)
CÓMO COMPARAR
MULHOLLAND DRIVE & THE STRAIGHT STORY
Y NO MORIR EN EL INTENTO
MULHOLLAND DRIVE & THE STRAIGHT STORY
Y NO MORIR EN EL INTENTO
Posiblemente, Mulholland Drive y The Straight story sean las dos películas con menos puntos de unión de la filmografía del genuino David Lynch. Por una parte, en The Straight story (1999) Lynch hace gala de una sublime sensibilidad. Tras las inquietantes Corazón salvaje o Carretera perdida, Lynch pisa el freno a fondo, cambiando el coche por el cortacésped. El director detiene su analítica mirada en una historia lineal, simple y nada truculenta. Todo lo contrario podría decirse de Mulholland Drive (2001), en la que abandonó estas efímeras inclinaciones bucólicas y sensibleras para adentrarse de nuevo en el mundo de lo onírico, lo enrevesado y lo frenético.
Tanto en The Straight story como en Mulholland Drive se nos narran historias de amor, sin embargo, el tratamiento del mismo es radicalmente diferente. En la primera, el amor sirve al protagonista para dejar atrás no sólo su casa y su entorno habitual, sino también su orgullo. Así pues, el anciano Alvin emprende un viaje a bordo de su cortacésped, tan rocambolesco como puede ser el de El tren de la vida, en busca del amor latente y olvidado de su hermano. Igual de reseñable merece ser el amor que Alvin siente por su hija y ésta por él. La familia se presenta a lo largo de toda la película como un valor de vital importancia, no sólo en el caso de Alvin, sino también en los de aquellas personas con las que éste topa durante su viaje.
En Mulholland Drive, sin embargo, el amor es tratado de un modo más trágico, pasional, y perturbador. Así como en The Straight story éste desemboca en felices desenlaces y reconfortantes situaciones, en Mulholland Drive el amor lleva a la locura y el desequilibrio de quien lo padece, presentándose no ya como algo agradable sino como la fuente de todos los males. También la familia es tratada aquí de un modo distinto, pues no es la solución como en The Straight story sino el problema. Para Diane su familia es un tormento insufrible, una presión, una carga físicamente ausente pero constante frente a la que debe luchar.
Las interpretaciones son en ambos filmes extraordinarias, de un nivel sublime a pesar de la grandísima dificultad de los papeles.La banda sonora está compuesta en las dos películas por Angelo Badalamenti. En ocasiones intrigante, otras soporífera, otras desafortunadamente molesta, extraña las más de las veces.
Un aspecto a destacar es también el entorno en el que los hechos tienen lugar. Mientras en Mulholland Drive los exteriores brillan por su ausencia, en The Straight story lo que prácticamente no encontramos es interiores. En esta última película se suceden series de hermosas tomas aéreas con formidables paisajes typical America. En Mulholland Drive, por el contrario, el uso de los interiores colabora a acrecentar la sensación de misterio, dramatismo y angustia.
En esta ocasión, si tuviera que decidirme por una de ellas, me decantaría, quizá, sin desmerecer la tortuosidad y sorprendente originalidad de Mulholland Drive, por la contenida emotividad y asombrosa sencillez de The Straight story; genial juego de palabras el del título, por cierto ;)Etiquetas: Cómo comparar...
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